9 de enero de 2012

La bolsa de sentimientos (Preludio de un buen año)

En un año pasa de todo, nos reímos, lloramos, nos aburrimos, nos divertimos, nos enfurecemos, nos excitamos, se nos apaga la libido, nos enamoramos, nos desamoramos, aparece la rabia, aparece la impotencia hacia alguna situación, se cumplen los objetivos planteados, o se caen, pero existe la chance de volver a concretarlos. En un año, puede cambiar el caudal de dinero con alguna herencia inesperada, de un tío que nunca le viste la cara. O podes despertar entre cartones, con modorra, y olvidado por el mundo.
Y es esa misma incertidumbre la que nos da la fuerza y la nobleza para encarar otro año. Porque dentro de ese desconocimiento hay una bolsa de sentimientos. Donde uno puede meter la mano, millones de veces, para ver que numero nos toca. Nos puede tocar el numero correspondiente a “cariños” (que es lo que estábamos esperando) pero también esta el numero que hace mención a “patada en las nalgas” ¡¡Y ahí agárrate!! Ante una situación así, tenes tres posibilidades. O lo tomas con altura y recibes los golpes que tenes que recibir, o podes lloriquear y entristecerte. Y una tercera opción, es pensar ¡¡Que bueno que son patadas y no otra cosa!! 
En esa bolsa hay de todo… pero mucho tiene que ver la actitud que toma uno antes los hechos. Porque puede haber etapas en las que uno recibe “patadas en la nalgas” todo el tiempo. Y por más números que se busquen en la bolsa siempre (pero siempre) sale el mismo slogan.
Pero todo es cuestión de suerte y perseverancia. Hay que comprender que las cosas pueden salir como uno lo espera, o no, y al mismo tiempo también pueden salir “en parte” como uno lo calcula. Ya que una situación tiene como muchos ramales (casi como la línea 60). La clave esta la insistencia, en ver el punto de fuga, en apuntar correctamente e ir hacia él. Luchando contra lo que hay que luchar. Descansando el tiempo que uno tiene para descansar, pero con prontitud, levantarse y continuar.
Por mi parte, tengo que decir que este año saque los números que estaba esperando (claro, no todos) Pero muchos de ellos hoy en día son realidad y los disfruto con toda plenitud. Con amor en la sonrisa que anhelaba, con suavidad en el embrague de un motor añejo, con seriedad y profesionalidad en el micrófono y con deseo en la lectura... la que vendra y la que esta en boga. 
Por un 2012 lleno de buenos números, compadres!
Positive!

29 de noviembre de 2011

¿Por qué patapufetes?

Cuan banda de Rock que comienza su carrera, tanto en los medios de comunicación como en la música, voy a responder la pregunta clave ¿Por qué patapufetes? (Cabe a aclarar que muchas bandas primero comienzan mediáticamente a anunciarse como prometedoras cuando su existencia es efímera, o nula, muchos instrumentistas se lanzan a mostrar lo que todavía no existe, ante la excusa de: “estamos grabando algunas cositas” pero claro, no dejan de ser un gran concepto) En fin, más allá de la elocuencia de muchas bandas, superior es la productividad de algunos periodistas que siempre están desarrollando su intelectualidad y su labor. Para aquellos que no estén al tanto, un periodista debe realizar una investigación previa sobre el entrevistado, principalmente para saber por dónde pueden hondar sus preguntas (Aquí entra en juego "el deber" y "el hacer"). De esta manera se crean inquietudes sobre el entrevistado. Claro, muchas veces esto es difícil. Si “el entrevistado” tiene que ser catalogado de alguna manera, podría ser de la siguiente:

  • ·         Está el entrevistado mediático, que es fácil de entrevistar porque podes encontrar mucha información. Pareciera que  detrás de cada baldosa, de cada párrafo, de cada minuto en televisión, hay una pregunta oculta, un vericueto. Más allá de que el entrevistado “reme” la nota, o no, siempre se tiene (o tendría que tener) alguna anécdota que revitalice. Que de frescura.
  • ·         Después está el reconocido en un grupo selecto, aquí encontramos un símil con el anterior, solamente que la información tiene que buscarse con más ímpetu. Ya que es más difícil encontrar data al respecto. Pero siempre existe la posibilidad de conectar con algún fan para distender al entrevistado.
  • ·         Después están aquellos que comienzan un nuevo camino. En este caso hay dos posibilidades, el que comienza un nuevo camino pero que es reconocido por otros proyectos. Y después esta el que es totalmente desconocido, estos llegan a la entrevista porque tiene alguna afinidad con los integrantes del propio medio de comunicación, o con el periodista en cuestión, o porque son primos del productor, sobrinos del conductor o nietos del dueño del medio. Aquí es difícil desarrollar un paneo objetivo sobre el visitante. Y ante estos casos, se recurre a preguntas generalizadas, y es aquí donde apunto desde un comienzo.


O sea, si tengo una banda de rock que se llama "Merluza". El periodista sagas preguntará ¿Y por qué se llaman Merluza? Las respuestas pueden ser vastas, el músico elocuente desarrollará un discurso sobre algún día de pesca, mientras que el músico sincero se explayara en sus adicciones. Pero lo importante en esta situación no es la respuesta del músico, sino, la pregunta del periodista. Si tenemos que definir este tipo de preguntas, tenemos que decir que son “el cliché” a los que se recurre cuando no se tiene una lista programada de preguntas, por tal motivo podemos decir que se recurre a lo básico. Quizás sea la poca utilidad de retoricas, de embellecimiento en el arte de preguntar, o tal vez solo sea simple vagancia (las generalizaciones en este caso no son oportunas). El hecho es que esas preguntas molestan. Molestan al entrevistado y molestan al oyente, porque el oyente se siente participe de lo que escucha. Si es seguidor de la banda, que solo llego allí para escuchar a los músicos, esa pregunta molesta porque ya escucho esa historia en repetidas oportunidades. Si es un oyente casual, puede tomarlo de buena manera. Aunque, esto no ayude mucho a que escuche la banda. Nunca conocí a nadie que diga ¡Uh, me re gusto el nombre de la banda, los voy a escuchar!!! Es como decir: ¡¡te llamas hugo, seguro que sos un buen tipo!!
Entonces quizás esto sea un esbozo para esquivar esa pregunta, si algún día tendría que esquivarla. Por tal motivo me auto-entrevistaré para solventar algunas dudas:

Entrevistador: ¿Por qué patapufetes?
Entrevistado: Patapufetes, por Pepe Biondi. Uno de los mejores humoristas que tuvo Argentina. Un humorista que padeció una vida llena de tristezas y que por medio del humor, transformo esas lagrimas en sonrisas. Porque digo esto, lo digo, porque Biondi sufrió muchos golpes de chico. Y años después estaba en la televisión con más de sesenta puntos de rating recibiendo golpes y haciendo morisquetas para hacer reír a la gente. Además, su humor era otra cosa, era más de muecas o repeticiones simples. No recurría al insulto o a la falta de respeto que hoy en día es moneda corriente. Patapufetes es la expresión que utilizaba constantemente, era como la sorpresa en un acontecimiento, era como la exaltación, como lo inmenso o lo pequeño, era su exclamación de asombro. Y la gran clave, en el humor, no es más que eso, asombrar, cambiar el sentido de lo expuesto dando un rumbo sorpresivo. Es direccionarse hacia el acertijo y una vez ahí ¡Pum! La risa.
Entrevistador: ¿Qué es el humor para vos?
Entrevistado: Te lo acabo de decir
Entrevistador: ¿desde cuándo haces reír?
Entrevistado: Desde siempre
Entrevistador: ¿Te gusta hacer reír?
Entrevistado: Aburre
Entrevistador: Me contas un chiste...

Fin de la entrevista