En un año pasa de todo, nos reímos, lloramos, nos aburrimos, nos divertimos, nos enfurecemos, nos excitamos, se nos apaga la libido, nos enamoramos, nos desamoramos, aparece la rabia, aparece la impotencia hacia alguna situación, se cumplen los objetivos planteados, o se caen, pero existe la chance de volver a concretarlos. En un año, puede cambiar el caudal de dinero con alguna herencia inesperada, de un tío que nunca le viste la cara. O podes despertar entre cartones, con modorra, y olvidado por el mundo.
Y es esa misma incertidumbre la que nos da la fuerza y la nobleza para encarar otro año. Porque dentro de ese desconocimiento hay una bolsa de sentimientos. Donde uno puede meter la mano, millones de veces, para ver que numero nos toca. Nos puede tocar el numero correspondiente a “cariños” (que es lo que estábamos esperando) pero también esta el numero que hace mención a “patada en las nalgas” ¡¡Y ahí agárrate!! Ante una situación así, tenes tres posibilidades. O lo tomas con altura y recibes los golpes que tenes que recibir, o podes lloriquear y entristecerte. Y una tercera opción, es pensar ¡¡Que bueno que son patadas y no otra cosa!!
En esa bolsa hay de todo… pero mucho tiene que ver la actitud que toma uno antes los hechos. Porque puede haber etapas en las que uno recibe “patadas en la nalgas” todo el tiempo. Y por más números que se busquen en la bolsa siempre (pero siempre) sale el mismo slogan.
Pero todo es cuestión de suerte y perseverancia. Hay que comprender que las cosas pueden salir como uno lo espera, o no, y al mismo tiempo también pueden salir “en parte” como uno lo calcula. Ya que una situación tiene como muchos ramales (casi como la línea 60). La clave esta la insistencia, en ver el punto de fuga, en apuntar correctamente e ir hacia él. Luchando contra lo que hay que luchar. Descansando el tiempo que uno tiene para descansar, pero con prontitud, levantarse y continuar.
Por mi parte, tengo que decir que este año saque los números que estaba esperando (claro, no todos) Pero muchos de ellos hoy en día son realidad y los disfruto con toda plenitud. Con amor en la sonrisa que anhelaba, con suavidad en el embrague de un motor añejo, con seriedad y profesionalidad en el micrófono y con deseo en la lectura... la que vendra y la que esta en boga.
Por un 2012 lleno de buenos números, compadres!
Positive!